En busca de nuestras esencias

Cuando hablamos de la Compañía Infantil La Colmenita, siempre la imaginamos en escena: pequeños actores y artistas. Pero, sobre todas las cosas, son niñas y niños cubanos, en busca de sus esencias.

De ahí que Abracadabra, su último estreno, haya asentado pautas para seguir investigando y los acerque a la Ciudad Héroe, en busca de la Historia, pero en los mismos sitios donde ocurrieron los hechos, donde vivieron los protagonistas.

En la búsqueda minuciosa de la Historia, de los detalles humanos de la imagen íntegra de nuestros héroes, llegaron a la casita de Frank País, al Museo de la Clandestinidad, al Mausoleo del Segundo Frente Oriental, al Memorial de Vilma, al Mausoleo donde reposan los restos del Apóstol, a la Granjita Siboney.

Y en pleno recorrido, no podían faltar preguntas, curiosidades y las iniciativas espontáneas como la de recitar versos sencillos alrededor de la imagen escultórica de nuestro Héroe Nacional o, ya fuera de los límites de la Cuna de la Revolución, cantar felicidades alrededor de otra cuna, en Birán, la misma que guareció al Líder de la Revolución Cubana a penas nació.

Y aunque también hubo espacio para el juego infantil o para plasmar los recuerdos en sus instantáneas, hubo en ellos rostros y miradas de orgullo y compromiso, de sensibilidad y patriotismo.

Ahora, ellos escribirán sus propias reflexiones, sus percepciones acerca de todo lo vivido y conocido y prepararán su próximo estreno para el 30 de noviembre de este propio año, cuando se cumplirán 55 años del Alzamiento Armado de Santiago de Cuba.

Y Frank sigue siendo el mismo, y Vilma, Fidel, Raúl. La Historia no ha cambiado en nada, la Revolución se hizo y triunfó de igual manera. Pero a partir de este encuentro se recordará, contará, se sentirá mucho más cerca y servirá para despertar y perpetuar en cada uno de ellos, el héroe que llevan dentro de sus corazones.

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Juventud no faltará en Cuba para preservar la Revolución

La juventud cubana ha sido consecuente con cada momento histórico que le ha correspondido vivir. Los de la clandestinidad, los de la Sierra Maestra, los del triunfo de enero de 1959, los que hicieron zafra, recogieron café, asumieron importantes puestos de dirección, los que cumplen con su deber, los que han hecho Revolución por más de cinco décadas.

No menos difícil que el triunfo revolucionario ha sido construir y mantener la obra de todo un pueblo, bajo las constantes agresiones de más de una decena de administraciones norteamericanas. Tampoco ha sido fácil, para más de una generación, vivir bajo las condiciones del peor y más cruel bloqueo económico que haya conocido la humanidad.

La juventud ha estado siempre en la primera fila de combate, cumpliendo cuanta tarea le ha sido encomendada. No hemos dejado de estudiar, de trabajar, de soñar y de hacer. Un número importante de jóvenes ocupan hoy puestos de dirección en distintos sectores y esferas. No faltan tampoco militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas, internacionalistas.

No hemos perdido nuestra alegría, no hemos dejado de bailar en cada tribuna, como tampoco hemos dejado de denunciar cada injusta campaña contra Cuba, no hemos dejado de reclamar a nuestros CINCO HÉROES, no desistimos de exigir el cese del bloqueo.

Pero para la joven santiaguera que aquí escribe, nuestro mayor mérito consiste en honrar nuestra Historia, en ser dignos herederos de nuestras tradiciones de lucha, en asegurar la continuidad de la Revolución.

En medio de condiciones en las que el imperialismo cree que las marcas, modas y etiquetas deben definir nuestras conductas y convertirse en principales aspiraciones, los jóvenes cubanos, privilegiados, sin lugar a dudas, por una Revolución hecha para nosotros, somos herederos y continuadores de los ideales que impulsaron nuestras luchas, conscientes de que el futuro es nuestro, como nuestras son las calles de una Cuba libre que nos regalaron como principal herencia.

El heroísmo sin límites y la oleada sangrienta.

El Manifiesto del Moncada, leído aquella noche del 26 de julio de 1953, fue redactado por Raúl Gómez García, bajo la orientación de Fidel. Este fue el primer documento donde se plasmaron los objetivos antiimperialistas y revolucionarios del nuevo movimiento de liberación que encabezaba la Generación del Centenario.

Luego de su primera lectura no cesaron de ocurrir hechos emocionantes que mostraban el valor humano y la alta sensibilidad de aquellos jóvenes dignos. Bien vale recordar el último poema de Raúl Gómez García escuchado esa misma noche:

“Ya estamos en combate…¡Adelante!

De nuestra lucha heroica depende la Cuba verdadera

La furia loca de Gómez y Agramonte

La lucha pura de Mella y de Guiteras

Adelante cubanos… ¡Adelante!

Por nuestro honor de hombres ya estamos en combate”.

Este era el poeta de la Generación del Centenario. Así de sensibles eran estos casi adolescentes, llenos de sueños y convencidos de la necesidad de su sacrificio, con una fe inquebrantable en la victoria.

Inolvidables palabras las del líder rebelde que los dirigía:

“…Si vencen mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, y de ese propio pueblo saldrán otros jóvenes dispuestos a morir por Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. El pueblo nos respaldará en Oriente y en toda la isla. ¡Jóvenes del Centenario del Apóstol, como el 68 y el 95, aquí en Oriente damos el primer grito de Libertad o Muerte!”

Sí, fueron momentos de mucha tensión, pero la emoción de ellos era superior. Su carga de sueños y sus ideales eran superiores.

Falló el factor sorpresa, pero el asalto trascendió,tal y como Fidel había preconizado, el pueblo incluso los protegió en sus hogares. El mundo supo que se luchaba por la libertad de Cuba.

Del heroísmo sin límites se emprendió una oleada sangrienta, quizás una de las más abominables de la historia patria. La bestial represión de la tiranía patentizó aún más el heroísmo de estos jóvenes cubanos.

Se declaró el estado de sitio en Santiago de Cuba y se ordenó el asesinato de 10 revolucionarios por cada soldado muerto en los combates. Reprimiendo y censurando a la prensa intentaron ocultar el baño de sangre.

En el histórico alegato La Historia me absolverá,  Fidel lo describía:

“..Aquí todas las formas de crueldad, ensañamiento y barbarie fueron sobrepasadas. No se mató durante un minuto, una hora, un día entero, sino que en una semana completa, los golpes, las torturas, los lanzamientos de azotea y los disparos no cesaron un instante como instrumentos de exterminio manejados por artesanos perfectos del crimen….”

Y hoy, a 57 años de la gesta heroica, siguen intentando enmudecer a los que nos rebelamos, siguen exportando guerras, financiando otras, protegiendo a terroristas, incluso a algunos de aquellos asesinos que en épocas de Batista nos arrebataron a nuestros hermanos dignos y a muchos inocentes.

Hablan de supuestas violaciones de los derechos humanos en Cuba, pero no hablan de esta oleada de crímenes que nunca olvidaremos los cubanos.

Por nuestros muertos, por nuestra Patria, hoy más que nunca estamos junto a Venezuela y hoy más que nunca, con el mismo Comandante verde olivo, con Raúl, Seguimos en combate.