Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba:militantes o no, todos CUBANOS.

El Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba creó expectativas no sólo dentro de la isla, sino también internacionalmente, cuando aún no había siquiera iniciado sus sesiones.

En disímiles lugares del  mundo la mirada constante sobre este importante acontecimiento y su reflejo en los medios de comunicación masiva. Algunos países nos felicitaron y muchísimos medios digitales comentan el trascendental suceso.

Basta sólo arribar a una parada de ómnibus, a cualquier centro laboral o simplemente en cualquiera de nuestros hogares, para percatarse inmediatamente de la repercusión que tiene la cita para cubanas y cubanos, como decimos popularmente, es el tema del momento.

 

Quizás influya en la gran repercusión del cónclave la innegable profundidad de cada uno de los análisis, lo primordial de cada uno de los temas para el presente y futuro de nuestro proyecto social y el nivel participativo de toda la población, militante o no, presente a través de los criterios de  los delegados a la cita.

Aunque también es innegable, que las palabras de nuestro Segundo Secretario, Raúl Castro Ruz, han estimulado incontables debates encontrando gran respaldo de nuestra población.

Este Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba reafirma, una vez más, que el destino de nuestra nación está en las manos de los más de 11 millones de cubanos que queremos, sin lugar a dudas, continuar siendo dueños de los destinos de nuestra nación y perfeccionar la obra de la Revolución, en una sociedad “con todos y para el bien de todos”.

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Razones de Cuba versus mentiras pagadas.

Testimonios que muestran sabotajes organizados por la CIA, actividades de inteligencia norteamericana en nuestra isla, la relación de la SINA con el exilio cubano en Miami e imágenes de las actividades de oficiales de la Agencia Central de Inteligencia en plenas acciones conspirativas, fueron reveladas en la segunda edición de lo que se ha dado a conocer en la Televisión Cubana como la Serie Las razones de Cuba.

Durante más de una decena de administraciones norteamericanas, se han ido perfeccionando las labores de subversión contra nuestra isla. Sí, contra nuestro pueblo, nadie se deje engañar: las bombas no tienen nombres y las que han puesto en el país mercenarios infiltrados al servicio de la CIA, esas no van contra el gobierno, sino, contra el primer inocente que pase cerca del sitio donde son activadas, como el lamentable caso del turista italiano Fabio Di Celmo.

Así es que, desde un tiempo a acá, hasta casi les ha parecido común la creación de una especie de red de embajadas de diversos países europeos en Cuba, que desde sus sedes en el territorio nacional, colaboran en las labores subversivas que desde los Estados Unidos y con la colaboración de la SINA se ejecutan en la isla.

Y como hay que aprovechar todos los espacios, los que brindan las nuevas tecnologías también son explotados. El uso de las diversas plataformas en Internet, entre ellas, las redes sociales,  son utilizadas para las incitaciones  al desorden público y la desobediencia social, haciendo uso de los respectivos canales para el flujo de información cifrada, codificada y encriptada.

Proyectos y programas subversivos son sostenidos públicamente con financiamiento del gobierno norteamericano y hasta han venido creando asociaciones, grupos e instituciones en función de dichos intereses. Todo un movimiento global de ciberdisidentes, violando todas las normas de seguridad informática y de telecomunicaciones reguladas para todas las naciones del mundo, lo que también los incluye a ellos, aunque parecen haberlo olvidado.

Estamos hablando de cientos, miles, de millones de dólares para la subversión interna en la isla.  Estas son algunas de las razones por las que Raúl, para la Seguridad Cubana, y Alejandro para la CIA, estuvo entre ellos protegiendo la seguridad de nuestro país, que es decir, la de nuestro pueblo.

Porque como dijera nuestro Comandante en Jefe, JAMÁS HUBO RAZONES MÁS SAGRADAS………….

Y serán Raúl, Vladimir, Emilio, María, eso será lo menos importante. Lo realmente significativo es que siempre que se geste un intento contra la seguridad nacional, habrá más de un cubano digno en defensa de la Revolución, que es en sí, defender a nuestro pueblo.

Abel Santamaría:heroísmo sin límites de la Generación del Centenario

En el acto del 1º de mayo de 1952 para homenajear al obrero asesinado Carlos Rodríguez, Abel y Fidel se conocieron. Según Haydeé, su hermano no fue sólo segundo jefe y compañero de Fidel, sino que fue el más leal de sus amigos y quizás una de las primeras personas en reconocer los valores extraordinarios del líder revolucionario.

Abel Santamaría Cuadrado poseía un pensamiento político profundamente revolucionario. Para él, el derrocamiento de la tiranía era sólo un punto de partida para las grandes transformaciones sociales que el pueblo cubano reclamaba. Estaba muy consciente del contenido ideológico de la Revolución, de la Reforma Agraria. Su modestia, valor y sencillez eran increíbles.

Aquel 26 de julio de 1953 Abel fue todo arrojo y efusión revolucionaria, su confianza en Fidel cobró aún más fuerza. Aunque llegó un momento en el que lo esporádico de los disparos le indicaba que la acción del Moncada había fracasado, dio órdenes  de que continuara el combate en el Hospital Civil. Su hermana lo describía así:

“Allí hubo un momento, naturalmente temiendo por la vida de Abel, que alegamos que Fidel decía que Abel debía vivir. Entonces, él alegó que el que tenía que vivir era Fidel y esos tiros y ese combate allí eran para que Fidel pudiera retirarse. Recuerdo le dije que para qué quería Fidel quedar con vida si después no le quedaba a nadie para combatir y él me dijo que yo estaba engañada, que parecía mentira que yo pensara y hablara así. Que siempre y cuando Fidel quedara vivo, Fidel sabría buscarlos, que los sacaría de la inmensa cantidad de jóvenes luchadores y se haría otra cosa. Y se dirigió a mi diciéndome: ¿No te das cuenta que Fidel tiene ya un 26 de julio? Si hemos podido hacer esto sin un 26 de julio ¿qué se podrá hacer con un 26 de julio?

Hecho prisionero los verdugos se ensañaron en él y lo sometieron a terribles torturas. No podían con el valor de los hombres y probaron el valor de las mujeres. Con un ojo humano ensangrentado en las manos se presentaron un sargento y varios hombres en el calabozo donde se encontraban Melba y Haydeé. Dirigiéndose a la última, le mostraron el ojo diciéndole que era el de su hermano y que si ella no decía lo que él no quiso decir le arrancarían el otro. Ella les contestó que si le arrancaron el ojo y él no lo dijo, mucho menos lo diría ella. Más tarde regresaron y las quemaron con colillas de cigarro encendidas, diciéndole a Haydeé que ya no tenía novio tampoco, pues se lo acababan de matar, a lo que ella respondió que él no estaba muerto, “porque morir por la Patria es vivir”.

Así perdió Haydeé a su hermanito del alma y a su novio, así puso en alto el decoro y la dignidad de la mujer cubana.

Fue así como asesinaron a Abel Santamaría, al decir de Fidel, “…el más generoso, querido e intrépido de nuestros jóvenes, cuya gloriosa resistencia lo inmortaliza ante la Historia de Cuba”.

Este heroísmo sin límites caracterizó siempre a la Generación del Centenario.