Juventud no faltará en Cuba para preservar la Revolución

La juventud cubana ha sido consecuente con cada momento histórico que le ha correspondido vivir. Los de la clandestinidad, los de la Sierra Maestra, los del triunfo de enero de 1959, los que hicieron zafra, recogieron café, asumieron importantes puestos de dirección, los que cumplen con su deber, los que han hecho Revolución por más de cinco décadas.

No menos difícil que el triunfo revolucionario ha sido construir y mantener la obra de todo un pueblo, bajo las constantes agresiones de más de una decena de administraciones norteamericanas. Tampoco ha sido fácil, para más de una generación, vivir bajo las condiciones del peor y más cruel bloqueo económico que haya conocido la humanidad.

La juventud ha estado siempre en la primera fila de combate, cumpliendo cuanta tarea le ha sido encomendada. No hemos dejado de estudiar, de trabajar, de soñar y de hacer. Un número importante de jóvenes ocupan hoy puestos de dirección en distintos sectores y esferas. No faltan tampoco militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas, internacionalistas.

No hemos perdido nuestra alegría, no hemos dejado de bailar en cada tribuna, como tampoco hemos dejado de denunciar cada injusta campaña contra Cuba, no hemos dejado de reclamar a nuestros CINCO HÉROES, no desistimos de exigir el cese del bloqueo.

Pero para la joven santiaguera que aquí escribe, nuestro mayor mérito consiste en honrar nuestra Historia, en ser dignos herederos de nuestras tradiciones de lucha, en asegurar la continuidad de la Revolución.

En medio de condiciones en las que el imperialismo cree que las marcas, modas y etiquetas deben definir nuestras conductas y convertirse en principales aspiraciones, los jóvenes cubanos, privilegiados, sin lugar a dudas, por una Revolución hecha para nosotros, somos herederos y continuadores de los ideales que impulsaron nuestras luchas, conscientes de que el futuro es nuestro, como nuestras son las calles de una Cuba libre que nos regalaron como principal herencia.