Lo que no puede un huracán.

Un huracán se lleva las flores y los pájaros, las mariposas detenidas en el centro de un miércoles milagroso; se lleva los techos de las casas y del alma. Se nos moja la fe, la añoranza y los libros, pero este vendaval, esa rabia natural no se lleva las ganas de vivir, no puede para tanto…

Rogelio Ramos Domínguez.