El heroísmo sin límites y la oleada sangrienta.

El Manifiesto del Moncada, leído aquella noche del 26 de julio de 1953, fue redactado por Raúl Gómez García, bajo la orientación de Fidel. Este fue el primer documento donde se plasmaron los objetivos antiimperialistas y revolucionarios del nuevo movimiento de liberación que encabezaba la Generación del Centenario.

Luego de su primera lectura no cesaron de ocurrir hechos emocionantes que mostraban el valor humano y la alta sensibilidad de aquellos jóvenes dignos. Bien vale recordar el último poema de Raúl Gómez García escuchado esa misma noche:

“Ya estamos en combate…¡Adelante!

De nuestra lucha heroica depende la Cuba verdadera

La furia loca de Gómez y Agramonte

La lucha pura de Mella y de Guiteras

Adelante cubanos… ¡Adelante!

Por nuestro honor de hombres ya estamos en combate”.

Este era el poeta de la Generación del Centenario. Así de sensibles eran estos casi adolescentes, llenos de sueños y convencidos de la necesidad de su sacrificio, con una fe inquebrantable en la victoria.

Inolvidables palabras las del líder rebelde que los dirigía:

“…Si vencen mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, y de ese propio pueblo saldrán otros jóvenes dispuestos a morir por Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. El pueblo nos respaldará en Oriente y en toda la isla. ¡Jóvenes del Centenario del Apóstol, como el 68 y el 95, aquí en Oriente damos el primer grito de Libertad o Muerte!”

Sí, fueron momentos de mucha tensión, pero la emoción de ellos era superior. Su carga de sueños y sus ideales eran superiores.

Falló el factor sorpresa, pero el asalto trascendió,tal y como Fidel había preconizado, el pueblo incluso los protegió en sus hogares. El mundo supo que se luchaba por la libertad de Cuba.

Del heroísmo sin límites se emprendió una oleada sangrienta, quizás una de las más abominables de la historia patria. La bestial represión de la tiranía patentizó aún más el heroísmo de estos jóvenes cubanos.

Se declaró el estado de sitio en Santiago de Cuba y se ordenó el asesinato de 10 revolucionarios por cada soldado muerto en los combates. Reprimiendo y censurando a la prensa intentaron ocultar el baño de sangre.

En el histórico alegato La Historia me absolverá,  Fidel lo describía:

“..Aquí todas las formas de crueldad, ensañamiento y barbarie fueron sobrepasadas. No se mató durante un minuto, una hora, un día entero, sino que en una semana completa, los golpes, las torturas, los lanzamientos de azotea y los disparos no cesaron un instante como instrumentos de exterminio manejados por artesanos perfectos del crimen….”

Y hoy, a 57 años de la gesta heroica, siguen intentando enmudecer a los que nos rebelamos, siguen exportando guerras, financiando otras, protegiendo a terroristas, incluso a algunos de aquellos asesinos que en épocas de Batista nos arrebataron a nuestros hermanos dignos y a muchos inocentes.

Hablan de supuestas violaciones de los derechos humanos en Cuba, pero no hablan de esta oleada de crímenes que nunca olvidaremos los cubanos.

Por nuestros muertos, por nuestra Patria, hoy más que nunca estamos junto a Venezuela y hoy más que nunca, con el mismo Comandante verde olivo, con Raúl, Seguimos en combate.

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