Detalles de un heroico 26 de julio

Renato Guitart hizo el croquis del Cuartel Moncada, localizó casas y lugares de alojamiento.

Fue Ernesto Tizol quien alquiló la histórica Granjita Siboney, a unos 12 kilómetros de la ciudad de Santiago de Cuba. Allí se guardarían armas y uniformes enviados desde la capital. Llegado el momento, éste  sería el punto de concentración de los asaltantes. Aquí estarían también Haydeé y Melba.

El domingo 26 de julio miles de cubanos festejarían en los carnavales santiagueros. Las tradicionales fiestas populares harían pasar inadvertidos el traslado de los combatientes, así como de las armas que utilizarían en las acciones.

Aunque muchos miembros del Movimiento 26-7 no conocían del lugar, día y hora de las acciones militares, coincidían en ellos el patriotismo, la valentía y los ideales revolucionarios.

Ese sentimiento los unía, como nos une hoy a todos los cubanos, alrededor del mismo líder, de aquel que condujo a la Generación del Centenario y sembró en los pinos nuevos la eterna presencia del ideario martiano.

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